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La fiesta de Meritxell |
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Nuestra Señora de Meritxell
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Nuestra Señora de
Meritxell es la santa patrona y protectora de Andorra. Su
santuario se encuentra entre la vertiente este y oeste
del río Valira, entre Canillo y Encamp. Cada año, se
celebra esta fiesta el 8 de septiembre. Esta se
convirtió en fiesta nacional de Andorra en el año 1730.
Este día, se celebra una misa a la que asisten todas las
autoridades y los fieles de Andorra. Muchos peregrinan a
pie, desde las siete parroquias. Después de la misa, la
tradición exige que cada asistente dé un beso a la
medalla que lleva la estatua. El 8 de septiembre es un
día de fiesta y por lo tanto, como en el día de la
Constitución, todos los comercios están cerrados. El día termina con un baile y fuegos de artificios en la capital, Andorra la Vella. |
La
leyenda
El 6 de enero,
el día de los Santos Reyes Magos, los habitantes de la aldea de
Meritxell, se dirigieron a Canillo para celebrar con una misa un
día tan señalado. Al pasar por donde hoy está situado el
santuario, los habitantes divisaron un rosal en flor, con las
hojas verdes como si fuese el mes de junio.
Extrañados al ver aquella planta en flor en aquella época del
año, se acercaron y encontraron a los pies del arbusto, una
bella imagen de Nuestra Señora. Decidieron alertar a toda la
gente y explicarlo al párroco. Cuando se acabó la misa, éste
junto con todo el pueblo se dirigió hacia Meritxell para recoger
la imagen y llevarla a Canillo. Después la colocaron en el altar
y prometieron construirle un retablo adecuado. Al día siguiente,
al entrar, se dieron cuenta de que la imagen ya no estaba, aunque
las puertas de la iglesia estaban cerradas. Todos los habitantes
de Canillo se quedaron sorprendidos al conocer la noticia. La
mayoría de ellos pensaron que se trataba de un robo. Mientras
los habitantes hablaban del hecho, un viajero que había pasado
por Meritxell para venir a Andorra, y que ignoraba los hechos del
día anterior, dijo a los habitantes que había visto una bella
imagen de la Virgen de Meritxell, en mismo pie del rosal, ese
mismo día. Todos pensaron que la Virgen prefería estar en
Encamp, donde la habían encontrado por primera vez. Así que lo
comunicaron a todos los visitantes de Encamp. Agradecidos por la
preferencia de la Madre Celestial, la pusieron en el altar mayor
del templo parroquial. Cuando regresaron a Meritxell volvieron a
encontrarla al pie del rosal. Además, alrededor del arbusto no
habia nieve, a pesar de la gran nevada de la noche anterior. Los
habitantes de Canillo y Encamp, atónitos ante el milagro,
construyeron una capilla en el lugar donde la imagen de la Santa
había aparecido y la Virgen manifestó, de forma tan clara, su
voluntad de estar allí venerada por habitantes de los Valles.
