Sant Jordi

La leyenda:
La historia se sitúa en la ciudad de Mont Blanc en la provincia de Tarragona.
Hace mucho tiempo, una rica familia vivía allá. Tenían un hijo tan bello como una rosa. Se llamaba Jordi. Cuando Jordi creció, se convirtió en un gran guerrero y un buen caballero. Era muy conocido.

Al lado de esta ciudad, vivía un horrible monstruo que sabía andar, nadar, volar. Tenía un aliento que envenenaba la atmósfera. La gente le temía mucho y por esa razón le daban algunas ovejas para comer. Cuando el rebaño se acabó, el rey ordenó que las chicas jóvenes del pueblo sirvieran de comida para el dragón. Y las chicas, una por una, fueron devoradas.


Un día, le tocó a la princesa. El rey no quería perder a su hija. Esta le dijo:
" Papá, es mi turno, tengo que afrontar mi destino."
La princesa se marchó del pueblo y fue a la caverna del dragón. Mientras tanto, Jordi estaba montado en su caballo blanco. Con su brillante armadura, un escudo blanco con una cruz roja dibujada, le dijo a la princesa:
"No tengas miedo, mataré a este monstruo."
Él blandió su espada y derrotó al dragón delante de todo el pueblo.
A continuación, se dirigió al rey y éste le dio las gracias. Jordi les aconsejó que fueran buenos creyentes y desapareció misteriosamente. Un rosal surgió del lugar donde el dragón murió. Cada año, el rosal crecía.

 

Desde entonces, el 23 de abril sigue celebrándose anualmente en "la plaça del Poble" en Andorra la Vella, el día de Sant Jordi con estos dos símbolos: el libro y la rosa.
Los hombres suelen regalar una rosa a la mujer que quieren y las mujeres ofrecen un libro a los hombres.

Eugènia GUZMÁN y Maëva JIMENEZ

Sumario del CDI

Las fiestas andorranas